Modificación de conductas

El objetivo de las terapias de modificación de conductas (TCM) es provocar cambios del comportamiento en el animal. Para lo cual es indispensable tener claro el problema a resolver y el camino que se tomará para ello.

Es importante entender que las terapias tienen respuestas individuales y que son multifactoriales, por lo que no es posible anticipar el número de sesiones que deberá tomar cada mascota. A modo de ejemplo, un perro con miedo exagerado al uso de la correa, en ocasiones basta con pautas claras, buen manejo y en una clase se resuelve. En cambio en otros, es un tema que puede ser tan grave e incluso necesitar medicación inicial y bastantes sesiones para solucionarlo. Por lo anterior, recomiendo como una buena medida de selección de un profesional, es preguntar si  garantiza en un número determinado de clases, resolver con cualquier problema conductual. Si la respuesta es sí, debes sospechar de sus conocimientos pues tal como lo hemos comentado, los problemas conductuales dependen de muchas cosas como; enfermedad, entorno, familia, disponibilidad para trabajar etc. Un ejemplo simple es, un perro que ha desarrollado con éxito la conducta predatoria, si no le limitamos el acceso a desarrollar la conducta es casi imposible erradicarla, así hay casos en que eso no es posible y por lo mismo su tratamiento es imposible.

Generalmente las terapias supone un camino lento y gradual, a menudo las soluciones rápidas y fáciles eliminan una conducta sin solucionar la causa por tanto empeoran el estado anímico del animal y pueden generar nuevas conductas problemáticas.